El motor UDF o UnDucted Fan (también llamado propfan) creado por el consorcio NASA / General Electric, fue desarrollado principalmente debido al alto precio del combustible en la crisis del petróleo de 1979.


La misión del consorcio era desarrollar un motor que permitiera alcanzar la velocidad de un turborreactor con la eficiencia de combustible de un turbohélice.

Los motores turbohélices tienen problemas al llegar a velocidades cercanas a la sónica, debido a la formación de una onda de choque que prácticamente impide acercarse a la velocidad de crucero que puede alcanzar un motor turborreactor. Una de los factores que permitió la concepción de este nuevo motor, fue el diseño de las hélices exteriores, que permitieron solucionar el problema de la onda de choque al aproximarse a la velocidad del sonido.

El motor UDF está formado por un conjunto de compresor / turbina y dos hélices que giran contrariamente una respecto de la otra (una girando en el mismo sentido que las agujas del reloj y la otra al contrario).
Éste motor fue montado en varios aviones (como por ejemplo los aviones MD80 y 727), en los que se hicieron pruebas de aeronavegabilidad, aerodinámica, funcionamiento y ruido. Una de las características constructivas de este motor es que no tiene caja de engranajes que produce el giro de las hélices exteriores, lo que le otorga un mantenimiento mucho más sencillo y económico.


El objetivo principal del motor GE36 UDF fue reducir el consumo de combustible, consiguiendo hasta un 30% de disminución de consumo de combustible respecto al motor JT8 que montaba el MD80.

Sin embargo, este motor tenía algunos problemas inherentes a su construcción: las hélices producían un ruido que muy difícilmente permitía su homologación, así como las vibraciones producidas, que acortaban a vida útil de los materiales tanto del pylon (estructura que sujeta el motor al fuselaje) como del propio fuselaje.

La velocidad de giro de las hélices exteriores así como la vibración producida, ponía en un serio compromiso la seguridad en vuelo si se producía la rotura de alguna de las palas de la hélice. Era tan elevada la velocidad de giro de las hélices, que en caso de rotura podía perforar el fuselaje e introducirse dentro de la cabina del avión.


Finalmente, la recuperación del precio del combustible y el avance en el desarrollo del motor de alto índice de derivación, mucho más eficiente y seguro, ayudaron a que el motor UDF no fuera introducido en la aviación comercial. Únicamente se llegó a poner en funcionamiento en el avión Antonov AN70, propulsado con el motor Progress D-27.